MISIÓN AD GENTES: 2008-2009

 

LA IGLESIA ESTÁ OBLIGADA A CONOCER EL MUNDO COMO ES

1 Noviembre 2009.

 

  Ciertamente la Iglesia está obligada a conocer al mundo como es. Desde la perspectiva del plan de Dios nada le puede resultar ajeno o extraño. La complejidad o los desplazamientos deben ser objeto de análisis y de discernimiento como signo de fidelidad a su misión. Ante el avance de la cultura secularizada, que a veces parece penetrar cada vez más en las sociedades occidentales, considerando además la crisis de la familia, la disminución de las vocaciones y el progresivo envejecimiento del clero, esas Iglesias corren el peligro de encerrarse en sí mismas, de mirar con poca esperanza al futuro y de disminuir su esfuerzo misionero. Pero este es precisamente el momento de abrirse con confianza a la Providencia de Dios, que nunca abandona a su pueblo y que, con la fuerza del Espíritu Santo, lo guía hacia el cumplimiento de su plan eterno de salvación. Sólo preguntándose por las fronteras de la historia y por los nuevos areópagos, puede dar respuesta a preguntas fundamentales: ¿dónde debe darse testimonio de la fe?, ¿desde dónde está llamando el Espíritu de Jesús?

Porque la Iglesia ha de aparecer como «la voz doxológica de la humanidad y del universo», la voz que alabe a la Trinidad en nombre de toda la humanidad y del universo entero, ya que la Iglesia está llamada a ser el sacramento de la humanidad salvada; sólo así, inserta en la realidad del mundo, se descubre servidora de la humanidad, testimoniando y anunciando la cultura de Dios, para que esta humanidad llegue a ser una en la fraternidad, en la solidaridad, en vínculo de amor que debe llegar a ser la ley universal de la convivencia de los pueblos.

 

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