MISIÓN AD GENTES: 2008-2009

 

SEMANA DEL SACRIFICIO Y DOLOR COMPARTIDOS

4 Octubre 2009.

 

     El Papa Benedicto XVI, en su Mensaje para el DOMUND nos dice que «recuerda en la oración a quienes han hecho de su vida una exclusiva consagración al trabajo de evangelización. Una mención particular es para aquellas Iglesias locales, y para aquellos misioneros y misioneras que se encuentran testimoniando y difundiendo el Reino de Dios en situaciones de persecución, con formas de opresión que van desde la discriminación social hasta la cárcel, la tortura y la muerte. No son pocos quienes actualmente son llevados a la muerte por causa de su "Nombre". Es aún de una actualidad tremenda lo que escribía mi venerado Predecesor, el Papa Juan Pablo II: "La memoria jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, mostrándonos nuestro tiempo particularmente rico en testigos que, de una manera u otra, han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, a menudo hasta dar su propia sangre como prueba suprema" (NMI, 41).

            La participación en la misión de Cristo, en efecto, marca también la vida de los anunciadores del Evangelio, para quienes está reservado el mismo destino de su Maestro. "Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su Señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros" (Jn 15,20). La Iglesia sigue el mismo camino y sufre la misma suerte de Cristo, porque no actúa según una lógica humana o contando con las razones de la fuerza, sino siguiendo la vía de la Cruz y haciéndose, en obediencia filial al Padre, testigo y compañera de viaje de esta humanidad.

A las Iglesias antiguas como a las de reciente fundación les recuerdo que han sido colocadas por el Señor como sal de la tierra y luz del mundo, llamadas a difundir a Cristo, Luz de las gentes, hasta los extremos confines de la tierra. La missio ad gentes debe constituir la prioridad de sus planes pastorales» (Benedicto XVI, 4).

Iniciamos la semana del sacrifico y dolor aceptados, y con ella pretendemos llevar al mundo del  dolor la convicción de que también pueden ser misioneros por medio del sacrificio, la enfermedad, la soledad y la tristeza, uniendo todo al sacrificio de la Cruz.

Visiona el video y escucha esta colaboración.