MISIÓN AD GENTES: 2008-2009

 

ESPIRITUALIDAD MISIONERA DE SAN FRANCISCO SOLANO

20 Septiembre 2009.

 

     El Papa Benedicto XVI ha concedido a nuestra Diócesis un Ańo Jubilar con motivo del IV Centenario de la muerte de San Francisco Solano. Por esa razón nos vamos a fijar en algunos rasgos de su espiritualidad franciscana.

    San Francisco Solano vive “al aire” del Espíritu Santo. Arrebatado, vive una disponibilidad total y absoluta, urgido por el amor de Dios, habitado por deseos de querer ir a todas partes, de ayudar, de amar, de servir, de consolar, de poner amor, sembrar amor, hacer florecer el amor… Vivió haciendo presente al entregado por amor, al Hermano Universal, al testigo de un amor hasta el extremo, al icono de la misericordia de Dios.

    Esta manera de ser sólo es posible desde la humildad-confianza, desde la escucha-obediente. Es una manera de ser que se expresa en la audacia apostólica a través de mociones interiores. Lo contrario de esta audacia es la pusilanimidad.

    Para poder oír con nitidez la voz del Espíritu se requiere:

-            Atención delicada y cultivo perseverante de la propia vida espiritual, condición necesaria para poder dar frutos apostólicos.

-            Lucidez interior o espiritual para ser en todo momento consciente de que el fruto lo da el Seńor y que el protagonista de la misión es el Espíritu. Así no se cae en el voluntarismo ni en el activismo, sólo disponibilidad al Espíritu.

    Tras la forja de una espiritualidad franciscana, tras el proceso de conversión progresiva  va brotando un hombre nuevo, libre y espiritual, un hombre evangélico. Por eso ha vivido con una actitud de permanente confianza-fe en el Padre, se sabe en todo momento en sus manos, no duda, se fía... porque conoce a Dios; confianza-fe en la escuela de Cristo, siguiéndole en todo momento, amándole, imitándolo; confianza-fe en el impulso del Espíritu Santo, dejándose arrebatar, entregar y hacer florecer lo que el Espíritu le encomienda.

    San Francisco Solano es un hijo de Dios confiado, servicial, humilde; un discípulo de Cristo, fiel y apasionado, radical y alegre; un hombre santo, fecundo, guiado por el Espíritu.

 

Visiona el video y escucha esta colaboración.