MISIÓN AD GENTES: 2008-2009

 

EJES VERTEBRADOTES DE LA ESPIRITUALIDAD MISIONERA.

20 Diciembre 2009.

 

 

La Iglesia local se reconoce, habitada por el mismo Espíritu, enviada por él a una misión que no es suya y le trasciende. De esta forma los cristianos se sienten así invitados a vivir y testimoniar la misión como discípulos de Jesús y con sus mismas actitudes.

La espiritualidad misionera está llamada a responder a los grandes desafíos de la misión y a insertarse en las corrientes espirituales que el Espíritu regala a la humanidad. Sin embargo, cuando miramos a la realidad en la que acontece la venida del Espíritu, la descubrimos llena de gozosa esperanza, pero también llena de amenazas. Es en este contexto en el que vive y realiza la misión el enviado.

Podemos decir que la vida del misionero es toda ella una biografía al servicio del Reino, en cuyo interior hay diferentes etapas dinamizadas todas ellas por la fuerza del Espíritu a través de los consiguientes procesos de purificación, iluminación y unión.

En el contacto con la realidad, el misionero oye gritos y susurros de “gozos y esperanzas, de tristezas y angustias” de los hombres a los que el Señor le envía y trata de dar una respuesta evangélica que ilumine esas realidades y ayude a trascenderlas. Esos gritos tienen innumerables acentos que según épocas y lugares, pero hay algunos más agudos para nuestra sensibilidad que el Espíritu del Señor nos hace vivir con mayor intensidad. Esos gritos van configurando la espiritualidad de misionero y se convierten así en rasgos específicos de su espiritualidad que le vienen exigidos por el contexto y la situación en que encuentra a sus hermanos cuando intenta mirarlos con los ojos de Cristo y desde su Espíritu.

 

Visiona el video y escucha esta colaboración.