
Iniciamos
un año más el Octubre Misionero y lo hacemos escuchando el mensaje que nos envía
el papa Benedicto:
«La
Jornada Misionera Mundial, que celebraremos el domingo 22 de octubre, ofrece la
oportunidad de reflexionar sobre el tema: “La caridad, alma de la misión”.
La misión, si no es orientada por la caridad, si no nace de un profundo acto de
amor divino, corre el riesgo de reducirse a una mera actividad filantrópica y
social. Efectivamente, el amor que Dios tiene por cada persona, constituye el núcleo
de la experiencia y del anuncio del Evangelio, y todos cuantos lo acogen se
convierten a su vez en testigos. El amor de Dios que da vida al mundo es el amor
que nos ha sido dado en Jesús, Palabra de salvación, icono perfecto de la
misericordia del Padre. [...] Después de su resurrección, Jesús confió a los
discípulos el mandato de difundir el anuncio de este amor, y los Apóstoles,
transformados interiormente por la fuerza del Espíritu el día de Pentecostés,
comenzaron a dar testimonio del Señor muerto y resucitado. Desde entonces, la
Iglesia continúa esta misma misión, que constituye para todos los creyentes un
compromiso irrenunciable y permanente» (1).
Este
año también celebramos el quinto centenario del nacimiento de san Francisco
Javier, testigo y maestro de la misión por su entrega gozosa y apasionada a
Cristo, por su identificación con los pobres y abandonados, haciendo presente
el amor de Dios en su humanidad incansable y desbordante, y por su esfuerzo por
evangelizar adaptándose, encarnándose y traduciendo las claves del
cristianismo a las lenguas nativas.
Durante esta semana de oración por las misiones, la Iglesia promueve la oración de todos los fieles para dar gracias a Dios por el don de la fe y para pedir por la expansión del Evangelio a todos los pueblos.