Día 1.- DOMINGO XXVI del Tiempo Ordinario.

 

 Iniciamos un año más el Octubre Misionero y lo hacemos escuchando el mensaje que nos envía el papa Benedicto:

«La Jornada Misionera Mundial, que celebraremos el domingo 22 de octubre, ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el tema: “La caridad, alma de la misión”. La misión, si no es orientada por la caridad, si no nace de un profundo acto de amor divino, corre el riesgo de reducirse a una mera actividad filantrópica y social. Efectivamente, el amor que Dios tiene por cada persona, constituye el núcleo de la experiencia y del anuncio del Evangelio, y todos cuantos lo acogen se convierten a su vez en testigos. El amor de Dios que da vida al mundo es el amor que nos ha sido dado en Jesús, Palabra de salvación, icono perfecto de la misericordia del Padre. [...] Después de su resurrección, Jesús confió a los discípulos el mandato de difundir el anuncio de este amor, y los Apóstoles, transformados interiormente por la fuerza del Espíritu el día de Pentecostés, comenzaron a dar testimonio del Señor muerto y resucitado. Desde entonces, la Iglesia continúa esta misma misión, que constituye para todos los creyentes un compromiso irrenunciable y permanente» (1).

Este año también celebramos el quinto centenario del nacimiento de san Francisco Javier, testigo y maestro de la misión por su entrega gozosa y apasionada a Cristo, por su identificación con los pobres y abandonados, haciendo presente el amor de Dios en su humanidad incansable y desbordante, y por su esfuerzo por evangelizar adaptándose, encarnándose y traduciendo las claves del cristianismo a las lenguas nativas.

Durante esta semana de oración por las misiones, la Iglesia promueve la oración de todos los fieles para dar gracias a Dios por el don de la fe y para pedir por la expansión del Evangelio a todos los pueblos.