MENSAJE DE RUTH LÓPEZ BAENA DESDE CALCUTA.

3º envío 11/08/2006
Buenas...
Mientras
aquí preparan la celebración del día de la Independencia de La India (15 de
agosto) nosotros ya tomamos conciencia de que ha comenzado la
cuenta atrás para volver a casa. Nuestro hogar nos llama y nuestras familias
nos esperan. Ojalá sepamos transformar estas experiencias en virtudes para
nuestros quehaceres diarios.
Hoy nos ha llegado un niño nuevo a la escuelita en la que estoy asignada como #TEACHER#,
se llama Samuel. Y es que hace un par de días se fueron dos
niños hacia Italia donde sus nuevas familias les preparan un hogar y una vida
muy diferente a la que tenían aquí. Unos se van y otros nuevos ocupan su
lugar, a la espera de la gracia de lograr un nuevo hogar (para algunos su
primer hogar). Cada uno viene de un lugar diferente, de una realidad
diferente... pero ninguno ha merecido la vida indigna que le ha tocado hasta
ahora, las adopciones son una esperanza y una realidad, las misioneras aportan
un hogar para la transición dando todo el cariño que tienen (que no es poco) y
parece que sólo permanecen bajo su abrigo los niños que nadie quiere adoptar
(los que tienen alguna discapacidad) que son los que ellas
cuidan por siempre. Todos viven felices en este lugar.
Por otra parte me apetece contaros cómo se percibe aquí todo lo religioso,
pues este 'ámbito no forma parte del aspecto privado de las gentes, sino del
público. Es curioso y diferente. Hace pensar... es motivo de orgullo mostrar
tus creencias cual tu color de piel o sexo, la gente sabe cual es tu país y
cual es tu credo (es como una doble nacionalidad) y se interesa por ello.
Incluso se participa en ritos que no son de la religión de
referencia (también nosotros participaremos en las celebraciones de su día
nacional, supongo que es algo parecido para ellos); en serio, os voy a poner
un ejemplo: en la puerta de la capilla de la casa de las Misioneras se recuerda
en un cartel escrito en varios idiomas que para comulgar es necesario ser
católico, pues hay personas que asisten a las misas sin serlo
(incluso participan activamente con las oraciones) Parece una barbaridad, pero
aquí las gentes se enriquecen mutuamente.
Bueno, me tengo que ir. Espero también vuestras noticias.
Besos.
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2º envío
Hola de
nuevo,
Mi
estancia en Calcuta es como una espera pacifica y tranquila, una búsqueda lenta
y eterna, un encuentro sin principio ni fin, un aprendizaje continuo y sin
prisas. Pero esta ciudad y yo no estamos marcadas por el mismo compás. La paz
interior choca con la velocidad en las calles, la continua y sonora marcha de
vehículos, el ir y venir de tantas y tantas
personas.
Logramos
el equilibrio en esos instantes en que las gentes del lugar nos permiten
acercarnos a ellas\os y a sus realidades, tampoco ellos parecen querer seguir
este ritmo caótico cuyo ritmo estremece y hace vibrar. Estas gentes nos regalan
momentos que lo valen todo y no cuestan
nada.
Los días siguen pasando lentamente, pero el tiempo no se detiene. Hay veces que
el ritmo de esta ciudad también te introduce en ella o te aísla en una especie
de burbuja-espejismo; es el momento de recordarme a mi misma que es la fe la que
me trajo hasta aquí y la que le da sentido a este viaje, la que silencia este
caos y me lleva al Encuentro diario. Nos llegó una carta especial, tan especial
que no puedo dejar de agradecer su venida.
No tengo mucho tiempo para compartir ahora con vosotras\os, pero ya miro en mi
calendario el día de volver a casa.
Os quiero mucho. Besos, Ruth
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1º envío
Hola
Aquí seguimos, en la ciudad de Calcuta, entre
contrastes, donde la miseria y la belleza se saludan sin llegar a ser amigas,
donde cada noche es como un
refugio en ninguna parte y las gentes ríen y lloran sin sentir tanta alegría
ni ser conscientes de lo que supone su pena.
Cada uno de los que hemos llegado a esta ciudad hemos sentido algo abrumador
en algún momento, algo misterioso en otro, algo enriquecedor, algo
triste... y es que es tanta la acumulación de sensaciones, percepciones,
sentimientos y pensamientos que no somos capaces de procesar todo lo que
estamos viviendo. Intentamos llenar estos sin sentidos con momentos de silencio
y encuentro, pero es tanta la #CONTAMINACIÓN# que resulta difícil
llegar a hacer posible esto. Yo doy gracias de los compañeros y compañeras
que me acompañan en este viaje, cada uno\a desde su situación, perspectiva
y misión.
La salud sigue conmigo y la alegría me acompaña. El monzón nos da momentos
de tregua y la ciudad nos ofrece sorpresas en cada esquina.
Muchos besos para todos\as,
Ruth
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DESPEDIDA:
El cuerpo se me alegraba por el regreso y la mente se dispersaba hasta el
infinito: eran los nervios por el regreso.
Revisé que todo estaba en orden y agrupé los macutos junto a mi cama. Sentí
como la vergüenza me invadía al observar los macutos de Mª Ángeles y Toñi
(que dejaban atrás la mayoría de sus pertenencias y en vez de regalos
materiales llevaban un enriquecimiento para compartir), respiré al estilo
"OMMM" y tomé conciencia de mi necesidad de cubrir vacíos ¡esta vez
llevaba
más que traía y necesitaba creer que ocurría lo mismo con mi espíritu!
Después de un tiempo para madurar las experiencias haré la pertinente
valoración (hay estoy con la cuantificación, lo se). Pensé un poco, controlé
mis nervios y me dispuse a gastar las últimas rupias.
Último trayecto. Cada paso era una zancada liberadora y mi globo soltaba
lastres para regresar sin exceso de peso. Mi "cara-Calcuta" (feliz
pero
reventada) se iluminaba un poco más. Demasiadas despedidas. Rosa venía
conmigo. Por momentos tenía la sensación de que alguien no decía
"adiós"
sino "hasta luego". Agudicé mis sentidos y me empapé de agua y de
sensaciones ya conocidas.
Dos horas más tarde los vecinos salían a despedirse mientras nosotros nos
centrábamos en que el equipaje entrara en el correspondiente taxi y en
contar que estábamos todos. Algún despistadillo, negociaciones sobre el
coste del trayecto, Thomas que se nos quedaba... y tuvo que aparecer ese
hombre de ojos vivos y costillas soldadas a la piel para recordarnos que
había quien ni siquiera soñaba con volar. Allí parece que sólo los
extranjeros y los cuervos tienen derecho a ver la ciudad desde las alturas.
En el taxo mis pupilas se esforzaban por no quedar en "standby" y
grabar
todas las imágenes. Emili y Ana dormían. Supongo que Pedro valoraba
positivamente la experiencia. Él, que había aprovechado cada instante y
cuidado que todo y todos estuviésemos bien... él que había puesto todas sus
células y energías en este proyecto...
Los aeropuertos y sus tiempos de espera nos han dado la oportunidad de ir
cerrando capítulo. En estas últimas horas nuestros rostros remarcaban el
cansancio y la necesidad de llegar a casa mientras un par de excepciones me
asombraban pues sus expresiones mejoraban por instantes.
Ya en casa. Ahora nos queda descansar, recuperar fuerzas, madurar las
experiencias vividas, recopilar y compartir...
Gracias por haber estado ahí. En cierto modo todos habéis venido conmigo en
este viaje.
Ruth
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