La misión es construir el Reino

27 de Mayo. 2007

    Crecido en la escuela del Evangelio, el "hombre nuevo" se siente comprometido a sostener la justicia, la caridad y la paz en el contexto socio-político al que pertenece, y se hace artífice o, al menos, colaborador de aquélla "civilización nueva" que tiene su 'Carta Magna' en el Sermón de la Montaña. Es claro, por tanto, cómo la renovación promovida por la actividad evangelizadora, aun siendo esencialmente espiritual, afecta directamente al meollo de la cuestión grave e inquietante de las injusticias y de los desequilibrios económicos y sociales, que atormentan a tan gran parte de la humanidad, y puede contribuir a su solución.

    Evangelización y promoción humana, en una palabra, aun permaneciendo netamente diversas (cf. Evangelii Nuntiandii, n.35), están unidas entre sí con un lazo indisoluble, que encuentra muy significativamente su soldadura en la más excelsa virtud cristiana: la caridad. Pues "a donde llega el Evangelio, llega la caridad" (cf Pablo VI). De hecho, los misioneros nunca han faltado a este empeño fundamental, esforzándose siempre en integrar su específico servicio por la propagación de la fe con una decidida y constructiva acción por el desarrollo integral de la persona humana. Espléndida demostración de esto es el florecimiento, en todos los países de misión, de escuelas, hospitales, institutos de enseñanza y laborales, a los que acompañan toda una serie de iniciativas en el campo técnico, asistencial, cultural, que son fruto de duros sacrificios personales de los mismos misioneros y de las renuncias desconocidas de tantos hermanos suyos que viven en otras partes.

    La actividad misionera, animada del Espíritu de Cristo, al mismo tiempo que edifica la humanidad nueva, se presenta como el instrumento idóneo y eficaz para resolver no pocos de los males del mundo contemporáneo: injusticia, opresión, marginación, explotación, soledad. Es una obra -a la vista de todos está- inmensa y exaltadora, a la que cada uno de los cristianos está llamado a dar su propia contribución.