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MISIÓN AD GENTES: 2011-2012 |
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Líneas maestras de la animación misionera |
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Líneas maestras de la animación misionera
(26
de febrero de 2012)
Dada la prioridad y radicalidad de la
misión ad gentes, ésta no sólo no
puede ser considerada como algo añadido o posterior en la vida de la Iglesia,
sino que debe interpelar a todos para que asumamos estar en estado de misión.
Para que esta responsabilidad cristalice en respuestas adecuadas de cooperación
misionera y de dinamización misionera, es necesario lo que llamamos animación
misionera.
Así pues, podríamos trazar unas
líneas maestras
de lo que podría ser la animación misionera
de una la Iglesia particular, que deberían abarcar todos los campos (vocaciones,
ministerios, carismas), así como las diversas
estructuras y servicios. Las líneas maestras podrían concretarse en estas cinco:
1º.
Suscitar la
cooperación espiritual concretada en la oración, el
sacrificio, la participación en la Eucaristía, el propio trabajo (AG 36; RMi
78);
2º.
Despertar la
conciencia y mentalidad misionera por medio de una
adecuada
formación doctrinal (AG 29, 36-39; RMi 83);
3º.
Promover las
vocaciones misioneras, especialmente las de una
dedicación de por vida a la misión ad
gentes (AG 23, 27; RMi 32, 65-66, 79);
4º.
Preparar una
justa distribución de los efectivos apostólicos (LG
23; CD 6; RMi 68);
5º.
Contribuir
económicamente a las necesidades de las comunidades
más necesitadas, especialmente por medio de las Obras Misionales Pontificias, en
cuanto que esas Obras miran al bien de todas las instituciones misioneras y de
todas las misiones (LG 38).
La cooperación espiritual, la formación doctrinal, la
promoción vocacional, la justa distribución de las personas y la contribución
económica son las líneas maestras de toda animación misionera que se precie y
debe llegar a todas las estructuras y servicios pastorales así como a todos los
ministerios, carismas y vocaciones que se dan en toda iglesia particular.