65 . Vivir feliz
Corella
Querida Elba:
Argentina formal. ¡Qué importante es vivir feliz! como indica El camino de la felicidad, libro que te sugiero, sigue actual, comenta distintos aspectos de la personalidad que, bien encauzados, contribuyen al bienestar y a la felicidad propia, y facilitan las relaciones interpersonales, lo cual a ti, hoy sobre todo, te interesa mucho ¿no es verdad? Por eso te lo indico. Todos lo necesitamos, pero a ti, en este momento, quizás te ayude en tu tarea. Pienso en ti.
Te quiere, tu amiga
66. Vida en familia
La Malmaison, París
Querida Saturnina:
Le escribía a una amiga comentándole como queréis, jóvenes, que se hable de la familia, y ahora tú alicantina compañera me pides, con otros, mi parecer sobre la vida en familia.
Pienso que es fundamental, que la célula primera y esencial es la familia y que la vivencia en ella es la fuente equilibrada de donde manará y brotará sin cesar la felicidad en la persona, en cada persona. No importa el nivel social, importa el afecto, el calor familiar. El núcleo familiar está sano, el individuo lo estará; no lo está, la persona tampoco.
¿Es así? Ya puedes hablarlo con los demás. De ahí podríamos formar un círculo en el que ayudáramos a otros a potenciar esa vida.
Te quiere. Tu amiga
67. Valor de las cosas
Palma de Mallorca
Querida Teresa:
Oí hablar en la radio RNE sobre el Valor de las cosas catalana amiga. Éstas tienen el valor que les damos. Una persona puede encontrar cosas agradables, las ve ella así. A partir de ahora voy a decidir valorar las cosas de otra manera. Valorar lo desagradable como menos desagradable y lo agradable considerarlo mejor. Sacar el máximo provecho posible de todas las cosas. Si hacemos así creo que estaremos mejor, nos sentiremos más a gusto. Porque aún de lo malo podemos sacar un bien.
68. Uno tiene derecho a presumir de su bienestar
Berceo
Querida Christine:
Uno tiene derecho a presumir de su bienestar. Esta aserción, con la que comienzo mi carta, querida francesita “parisienne”, quiere decirte que si eres feliz, y estás bien des gloria a Dios, sonrías, contagies gozo y alegría. Puedes decir de dónde proviene tu placentera existencia. Si quieres, ¡claro! Por lo que yo he sabido de ti, no es precisamente que te ha tocado la lotería, o sea, que has aumentado tus ingresos económicos y por eso irradias alegría.
Puedes, como dice el que manifestó esta opinión, presumir de que te sientes bien.
A veces es poco lo que nos contenta, y a veces lo mucho o lo que aparentemente podría llenarnos no obtiene esa finalidad.
El que se contenta con poco bien puede presumir de que está bien. Un pensamiento de José Mª Escrivá de Balaguer dice así: “Tiene más el que necesita menos”. ¿Lo entiendes?
Te abraza con cariño, tu amiga
69. Una ilusión
Montecassino
Querida Maddalena:
Piamontesa sonriente, una ilusión es lo que hay que tener por algo, cada día, o a corto plazo, a fin de que la vida se nos haga llevadera, porque buscamos alcanzar algo, llegar a una meta.
Un hombre tenía su ilusión desde pequeño: ser camionero. Ha conseguido su ilusión, tres hijos y un caballo. “Gracias a Dios lo he conseguido” - dice -. Al ser mayor, si Dios quiere, “cuidar de sus nietos”. ¿Cómo van tus ilusiones?
Tu amiga
70. Un ideal hacerse entender
Barcelona, Catedral.
Querida Maufida Najri:
Permíteme, simpática tunecina, que te hable de un trabajo intelectual - como me dijo un día una escritora - como es la traducción para obtener un ideal, hacerse entender.
Dice Lluis María Todó “que todo traductor es también un escritor” sobre lo que “la mayoría estará de acuerdo”, añade abundando en el tema: “Seguramente lo que hace excelente una traducción literaria es esta especie de sintonía estilística e incluso moral que se da entre el autor original y el traductor, y que es posible tanto entre escritores como entre escritor y traductor a secas”.
Verás, de tu idioma materno al mío, por ejemplo, hay una distancia de derivación filológica muy diversa, pero, ha habido trasvase secular de vocablos. Ahora bien “la traducción obliga a una exploración minuciosa de los mecanismos sintácticos, léxicos y estilísticos de la lengua propia - dice Todó -, cosa que resulta muy beneficioso para el oficio del escritor”. Creo que si quieres hacerte entender por un amplio radio de personas tendrás que procurar dominar más de un idioma, porque con el tuyo sólo llegarás al círculo más cercano a tu cultura, pero ¿todos te entenderán? “Cualquier traductor literario que se tome su trabajo en serio, en el momento de traducir se comporta, y muy legítimamente, como un escritor. Quizá es inevitable, aunque el traductor ideal sería un traductor camaleónico”, es decir, que pudiera ser varios escritores a la vez. Es difícil que el tiempo no cambie las cosas. Las obras inmortales permanecerán, pero el estilo del que traduce no creo que se pueda aclimatar al de cada uno de los autores a los que él traduce.
¡Qué bien si nos pudiéramos entender sin necesidad de traducir nada!
Si quieres dedicarte a esto tendrás que dominar el tuyo, y otro ú otros idiomas.
Adiós, dime si piensas en ello. Te quiere