31. Mi amistad más profunda e íntima
Alta mar, océano infinito. Amanecer dichoso de un nuevo día
Querida Bibiana:
Catalana barcelonesa, ¡oh si yo hubiera podido tenerte cerca de mí en momentos importantes de mi vida! seguramente hubiera gozado. Tu nombre, sólo tu nombre, madre mía, me dice que tú hubieras sido mi amistad más profunda e íntima. ¡Cómo no pensar que tú me conocías mejor que nadie en la tierra! pero Dios te llevó consigo pronto. Aquí quedó tu niña. Sabes que durante muchos años he rezado por ti, teniendo como la certeza en Dios, en su amor, de que no necesitabas esa oración. Hoy quiero decirte, una vez más, que perdones todo lo que en tu hijita del alma no te gustaba ni entonces, ni ahora. Yo no he tenido hijos, he tratado a los hijos de los otros. Madre mía, escúchame e intercede, que todas las hijas puedan amar a sus madres con un corazón bueno, que todos nos acordemos de la Madre del Cielo, de la Virgen, Madre de Jesús y de todas las personas.
Tu hija que está en la tierra y que ¡desea tanto encontrarte un día en el Paraíso!
Querida Mª Paz:
Estudiante catalana, no quiero alejarme de ti, que no haya distancia entre nosotras, aunque estemos lejos. Me alegré al hablar contigo de una manera más confiada en tema tan profundo como es tu futuro.
Quizás me equivoque pero me parece que las semanas anteriores te vi algo triste. Puede ser que las preocupaciones, el trabajo, la afonía (estabas resfriada) te hicieran “fruncir el entrecejo” un poquito. La verdad es que así me parecías menos “luminosa”.
¡Sabes! siempre me gusta mirar a los ojos, no sé, no me parecían muy claros, muy... como yo hubiera querido verlos. Cuando te vea espero encontrarte de nuevo “con la mirada llena de luz”.
33. Naturalidad
Sueca
Querida Marinella:
Piamontesa apreciada, el tema de la naturalidad interesa a los jóvenes y a mí, a ti ¿no?. ¡Con lo importante que eres para muchos! y, sin embargo, tienes ¡una gran sencillez! Un día pasé cerca de ti ignorando que te iba a ver, fue una casualidad que Dios permitió. Estabas hablando con tu hermana y tu cuñado (yo no los conocía), me lo dijeron. No era el momento de detenerme, pero te vi como otra cualquier persona sin dignidades a contemplar, en la simplicidad del diálogo fraterno. Tu imagen acude a mi mente en varias ocasiones, ¡también en el momento de esa mirada tan rápida que tuve ocasión de dirigirte! La sencillez y la naturalidad te distinguen. ¡Gracias por tu ejemplo! Hay personas que no siendo importantes en la sociedad humana se dan importancia, son engreídas y creídas (diría yo), pero tú que podrías sentirte importante a los ojos de muchos, pasas como si tal cosa, como si tu presencia careciera de interés para nadie. Te lo agradezco con toda la sensibilidad de mi corazón.
Te quiere, tu amiga
3
4. No conozco la envidiaQuerida Leticia:
Argentina amiga, dicen que la envidia es amarilla. No conozco la envidia, tengo la suerte de no conocerla. Es verdad que yo tengo mucho con lo que “actuar”, por ahora, que he recibido mucho. Otros han recibido cosas, dones que yo no tengo, o no los tengo en abundancia, quizás, pero no tengo tristeza por ello.
Conociéndote, creo que tú tampoco tienes envidia.
¡Oh! si algún día crees que esa planta desastrosa arraiga y crece en tu corazón, arráncala de cuajo.
Así quiero yo hacer también si se presenta la ocasión.
Te quiere, tu amiga
Viaje en tren de Barcelona a Granada
Querida Susana O.:
Te sienta bien, joven madrileña, te sienta bien, digo, ese lema: No distanciarse de los demás. Tú estás en grupo, tú buscas la amistad.
Cuando te veía en mi ciudad me alegraba. Espero que el no distanciarse de los otros te conduzca a encontrarte cada vez más a ti misma. ¿Qué distancia he de acortar? Quizás la de Dios y la de su Madre Santísima. O bien ¿la acortas cada día en la oración? Como eres lista creo que lo harás.
¡Adiós! Te abraza tu amiga.
Ventas de Algarra
Querida Rafaela:
Escribe Baltasar Gracián: “No es necio quien hace la necedad, sino el que hecha, no la sabe encubrir”. Esto lo podríamos discutir, valenciana mía. Si quieres lo hablas ahí, en tu misión, en ese idioma que has aprendido y que hace que te entiendas con mucha gente.
No creo que haya que encubrir, sino “corregir”. ¿Sería mejor, no?
Espero tu parecer. Con cariño, tu amiga