MISIÓN AD GENTES: 2010-2011

 

La voz de la Iglesia misionera en España

31 Octubre 2010               

 

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Conscientes de esta llamada, pretendemos continuar en el momento presente una tarea que ya hemos venido realizando a lo largo de los años. Dada la importancia y centralidad de la acción misionera, y la fecunda historia de nuestro país en este campo, seguimos la tarea de discernimiento sobre el presente, para interpretar los signos de nuestra realidad y sugerir orientaciones y pautas de actuación.

La solicitud por la actividad misionera ha estado presente en el servicio pastoral de los obispos españoles. En 1979 la Conferencia Episcopal Española publicó el documento Responsabilidad misionera de la Iglesia española, para urgir e intensificar los compromisos misioneros de las Iglesias particulares, en la certeza de que «su revitalización pasa necesariamente por un mayor compromiso de todos en la empresa de la evangelización universal»[23].

No faltaron en los años sucesivos orientaciones emanadas de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, como los Planes Trienales de acción (2002-2005 y 2006-2009), el documento La misión ad gentes y la Iglesia en España (2001), y las orientaciones pastorales sobre la Formación misional en los Seminarios y Estudios Teológicos (1982) y sobre los Laicos misioneros (1997).

El Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española en el trienio 2002-2005 encomendó a la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias la celebración de un Congreso Nacional de Misiones. Con ello se reconocía la existencia, por un lado, de un amplio sector de la Iglesia que trabajaba en comunión para la animación misionera, y por otro, la aparición de nuevas situaciones sociales y religiosas que exigían una reflexión de mayor alcance.

La celebración del Congreso en septiembre de 2003 fue un gran acontecimiento eclesial, en el que se trataron los grandes temas de la teología de la misión, la transformación de las circunstancias sociales y religiosas, los nuevos desafíos y posibilidades, así como la necesidad de insertar en la pastoral ordinaria de la Iglesia el dinamismo misionero con apertura universal.