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MISIÓN AD GENTES: 2010-2011 |
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La voz de la Iglesia misionera en España |
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Conscientes
de esta llamada, pretendemos continuar en el momento presente una tarea que ya
hemos venido realizando a lo largo de los años. Dada la importancia y
centralidad de la acción misionera, y la fecunda historia de nuestro país en
este campo, seguimos la tarea de discernimiento sobre el presente, para
interpretar los signos de nuestra realidad y sugerir orientaciones y pautas de
actuación.
La solicitud por la actividad
misionera ha estado presente en el servicio pastoral de los obispos españoles.
En 1979 la Conferencia Episcopal Española publicó el documento
Responsabilidad misionera de la Iglesia española,
para urgir e intensificar los compromisos misioneros de las Iglesias
particulares, en la certeza de que «su revitalización pasa necesariamente por un
mayor compromiso de todos en la empresa de la evangelización universal»[23].
No faltaron en los años
sucesivos orientaciones emanadas de la Comisión Episcopal de Misiones y
Cooperación entre las Iglesias, como los Planes Trienales de acción (2002-2005 y
2006-2009), el documento La misión
ad gentes y la Iglesia en España
(2001), y las orientaciones pastorales sobre la
Formación misional en los Seminarios y Estudios
Teológicos (1982) y sobre los
Laicos misioneros
(1997).
El Plan Pastoral de la
Conferencia Episcopal Española en el trienio 2002-2005 encomendó a la Comisión
Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias la celebración de un
Congreso Nacional de Misiones.
Con ello se reconocía la existencia, por un lado, de un amplio sector de la
Iglesia que trabajaba en comunión para la animación misionera, y por otro, la
aparición de nuevas situaciones sociales y religiosas que exigían una reflexión
de mayor alcance.
La celebración del Congreso en septiembre de 2003 fue
un gran acontecimiento eclesial, en el que se trataron los grandes temas de la
teología de la misión, la transformación de las circunstancias sociales y
religiosas, los nuevos desafíos y posibilidades, así como la necesidad de
insertar en la pastoral ordinaria de la Iglesia el dinamismo misionero con
apertura universal.