|
MISIÓN AD GENTES: 2010-2011 |
|
|
Los movimientos eclesiales y las nuevas
comunidades 3 Abril 2011 |
| Visiona el video y escucha esta colaboración. |
«Recuerdo,
como novedad surgida recientemente en no pocas Iglesias, el gran desarrollo de
los "Movimientos eclesiales", dotados de dinamismo misionero. Cuando se integran
con humildad en la vida de las Iglesias locales y son acogidos cordialmente por
Obispos y sacerdotes en las estructuras diocesanas y parroquiales, los
Movimientos representan un verdadero don de Dios para la nueva Evangelización y
para la actividad misionera propiamente dicha. Por tanto, recomiendo difundirlos
y valerse de ellos para dar nuevo vigor, sobre todo entre los jóvenes, a la vida
cristiana y a la evangelización, con una visión pluralista de los modos de
asociarse y de expresarse. En la actividad misionera hay que revalorar las
varias agrupaciones del laicado, respetando su índole y finalidades:
asociaciones del laicado misionero, organismos cristianos y hermandades de
diverso tipo; que todos se entreguen a la misión ad gentes y la colaboración con
las Iglesias locales. De este modo se favorecerá el crecimiento de un laicado
maduro y responsable, cuya ‘formación... se presenta en las jóvenes Iglesias
como elemento esencial e irrenunciable de la
plantatio Ecclesiae’ [Christifideles
laici, 35]»
(RMi 72).
Movimientos eclesiales y nuevas
comunidades constituyen una de las manifestaciones carismáticas más
enriquecedoras de la Iglesia de los últimos decenios. Su testimonio de la
novedad cristiana se ha manifestado de modo generoso también en el compromiso
misionero y en el envío de miembros para servir en otras Iglesias y para abrir
nuevos caminos a la evangelización. Benedicto XVI les decía: «Llevad la luz de
Cristo a todos los ambientes sociales y culturales en los que vivís. El impulso
misionero es una confirmación del radicalismo de una experiencia de fidelidad,
siempre renovada, al propio carisma, que lleva a superar cualquier
encerramiento, cansado y egoísta, en sí mismos. Iluminad la oscuridad de un
mundo trastornado por los mensajes contradictorios de las ideologías» (Mensaje
al II Congreso mundial de los movimientos eclesiales y nuevas comunidades [22 de
mayo de 2006]).
Para que su vitalidad siga siendo eclesialmente fecunda,
deberán seguir avanzando en el diálogo con las Iglesias particulares, tanto de
origen como de destino, así como participando en las iniciativas de las
Congregaciones religiosas, Institutos para la vida consagrada y otras
Instituciones misioneras experimentadas. De este modo no sólo se enriquecerá su
experiencia de comunión, sino que se facilitará un discernimiento
específicamente misionero.