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MISIÓN AD GENTES: 2010-2011 |
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La espiritualidad de la Infancia Misionera 9 Enero 2011 |
| Visiona el video y escucha esta colaboración. |
El fundador le puso a este movimiento
infantil el nombre de Santa Infancia
porque deseaba que el camino misionero de los pequeños siguiera las huellas de
Jesús, hecho niño. En su intención, los grupos, de doce niños, debían conocer la
infancia de Jesús, imitar su simplicidad, su silencio, su alegría, su
disponibilidad absoluta, la confianza en su Madre, la docilidad a San José y,
sobre todo, el deseo de ocuparse de las cosas de su Padre.
Estaba convencido de que la debilidad de la infancia, tiempo
de silencio y de soledad, ha sido divinizada por Jesús y se ha convertido en
fuente de gracia para todos, especialmente para los niños y para los que se
hacen como ellos.
Según el carisma de la
Santa Infancia –hoy
Infancia Misionera-, el camino
formativo debe iniciar a los niños en su nueva dimensión. El bautismo es un don
gratuito que Dios entrega a cada bautizado, pero la abundancia de la gracia que
se deriva de él pertenece a la universalidad de los hermanos, a los que nos une
la misma paternidad de Dios. No podemos dejar que millones de niños queden fuera
de la fuente verdadera de la vida.
El compromiso misionero nace, pues, del bautismo, y no se
refiere sólo a los adultos. Los niños, a lo largo de su infancia, son misioneros
con la oración y el sacrificio, en espera de llegar a serlo a pleno título con
el don de la propia vida cuando sean adultos.