VERANO EN LA MISIÓN DE MOYABAMBA DE LA DIÓCESIS DE CÓRDOBA.

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Verano en la Misión de Moyabamba de la diócesis de Córdoba

OMPRESS-CÓRDOBA (4-09-07) Un grupo de cuatro sacerdotes y doce seminaristas mayores del Seminario Conciliar "San Pelagio" de la diócesis de Córdoba han participado, durante el mes de agosto, en una misión parroquial en la Prelatura de Moyobamba, al noroeste del Perú.

La misión comenzó el día 23 de julio con la ceremonia de envío misionero por parte de del Obispo, D. Juan José Asenjo. Llegados a Lima, el día 30 de julio, se desplazaron a Villa El Salvador para conocer la diócesis de Lurín, en la que trabajan algunos sacerdotes de Toledo. Es impresionante - manifiesta un sacedote cordobés a su regreso- el trabajo de estos sacerdotes en este lugar de extrema pobreza, en el que muchas familias viven sin luz y sin agua, en casas construidas con esteras, comiendo una vez al día en los comedores públicos y parroquiales al precio de un sol (0,25 ?).   El día 4 de agosto viajaron hacia Tarapoto. Allí se unieron al grupo de misioneros de Toledo y Madrid, formado por sacerdotes, diáconos y laicos. Llegados a Moyobamba, después de un día de retiro, comenzó la misión parroquial. Un sacerdote y cuatro seminaristas, fueron enviados a una amplia zona rural: Gepelacio y Sushuyaku, en la que se llegaron a administrar más de 150 bautismos durante la misión. Cada día se iniciaba con dos horas de oración y, después de los preparativos necesarios, distribuidos por sectores y acompañados por los misioneros parroquiales, visitaban a las familias, casa por casa, para anunciarles el kerigma e invitarles a las asambleas familiares y a las celebraciones que tendrían lugar en las diferentes capillas. Especial atención se prestó a las visitas a los enfermos, a los niños en las escuelas y a los presos del Penal.

En vivo y en directo asistieron al violento terremoto que asoló a todo el país, pero que apenas tuvo consecuencias para ellos. Del mismo modo, fueron testigos también del esfuerzo de los moyobambinos por socorrer a sus compatriotas afectados en las ciudades de Ica y Pisco.

Los fines de semana visitaban las comunidades rurales, que tras varias horas caminando o en mula, llegaban a los diferentes asentamientos humanos recibiéndolos como un verdadero acontecimiento local. Muchos de estos asentamientos no conocían la visita de un sacerdote desde hacía ocho o nueve años.

Concluida la misión, los últimos días en Perú estuvieron dedicados a conocer el trabajo misionero de los sacerdotes españoles en el resto de la Prelatura (Lamas, Picota y Juanjui), y la encomiable obra asistencial que desarrolla el profesor peruano Miguel Rodríguez, con "los niños de la calle", en un asentamiento humano cercano a Lima llamado El Zapallal.