Misión “ad gentes”            

  (23 de Octubre 2005)

                        Semana de las vocaciones misioneras.

    Hoy celebra la Iglesia la jornada mundial y pontificia de la Propagación de la fe, y nuestro Papa, Benedicto XVI,ha querido mantener  el lema que ya su antecesor, Juan Pablo II, tenía previsto para el Domund de este año “Misión: Pan partido para el mundo”, buscando acentuar la dimensión misionera de la Iglesia: Ser en Cristo “pan partido para el mundo”.

    «Los misioneros, “pan partido” para la vida del mundo.» También hoy Cristo manda a sus discípulos: “dadles vosotros de comer” (Mt 14,16). En su nombre, los misioneros acuden a tantas partes del mundo para anunciar y ser testigos del Evangelio. Los misioneros hacen resonar, con su acción, las palabras del Redentor: “Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed” (Jn 6,35); ellos mismos se hacen "pan partido" para los hermanos, llegando a veces hasta el sacrificio de la vida. ¡Cuántos misioneros mártires en este tiempo nuestro! ¡Que su ejemplo arrastre a muchos jóvenes en el camino de la heroica fidelidad a Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que estén dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio.

    La Jornada Misionera Mundial constituye una oportuna circunstancia para tomar conciencia de la urgente necesidad de participar en la misión evangelizadora. Es misión que, además de la oración y del sacrificio, espera también un apoyo material concreto.

    Que la Virgen, Madre de Dios, nos ayude a revivir la experiencia del Cenáculo, para que nuestras comunidades eclesiales sean auténticamente “católicas”, es decir, Comunidades donde la “espiritualidad misionera”, que es “comunión íntima con Cristo” (Rm, 88), se sitúa en íntima relación con la "espiritualidad eucarística", que tiene como modelo a María, "mujer eucarística" (EE, 53); Comunidades que permanecen abiertas a la voz del Espíritu y a las necesidades de la humanidad; Comunidades donde los creyentes, y especialmente los misioneros, no dudan en hacerse ''pan partido para la vida del mundo".» (Mensaje del Papa para el Domund, n.4)

    La Iglesia concluye el mes orando por las vocaciones misioneras, a la par que animando a los cristianos a escuchar la llamada de Dios que envía a tomar parte de la formación misionera y a comprometerse a ser instrumentos de unidad y de amor.