El peligro de la ambiguedad.

La Iglesia quiere que tengamos siempre presente que
la
misión es universal, y continuamente nos invita a la santidad, a tener los
sentimientos
propios de una vida en Cristo, a sentir la urgencia misionera,
a superar
una ambigüedad de vida que se traduce en apatía, insensibilidad,
individualismo y frustración.
Dios no mira tanto “dónde estamos” sino “adónde orienta nuestra
vida”, y nos invita a la decisión, a la opción, a la definición de postura.
La ambigüedad es la tentación de los anfibios, vivir saltando del agua a la
tierra y viceversa. “No seremos felices
mientras no dejemos realmente aquello a lo que hemos renunciado” (C.
Rahner). La ambigüedad se da la mano con la tibieza y la mediocridad. Se nos
invita a dejar totalmente lo que hemos renunciado, y vivir plenamente aquello
que hemos aceptado.
Es esta sensibilidad evangélica la que nos lleva a sintonizar con todos
los que sufren por la evangelización, ya sea por las graves y sangrantes
dificultades que tiene nuestro mundo: pobreza, guerra, explotación; como por
las dolorosas dificultades que sufrimos en la Iglesia: secularismo, división,
apatía, indiferencia...; así como por la globalización de los grandes males
que asolan nuestros ambientes: secularismo, materialismo, consumismo...
El panorama que presenta nuestro mundo es
lacerante, hiere nuestra sensibilidad: ¿Qué es de África?: campos de fuego y
lágrimas; ¿qué es de más de dos tercios de América Latina: oprimidos y
acorralados; ¿qué es de los últimos parias, los más pobres de los países
pobres, de la inmensa mayoría de Asia?: gritan, no comprenden... Pobreza,
hambre, analfabetismo, enfermedades, violencia, terrorismo, guerra, campos de
refugiados... el panorama es terriblemente desolador.
Vamos a pedirle al Señor misioneros que sepan
asumir la suerte y la causa de los más pobres de nuestro mundo llevándoles a
Cristo, el único que puede calmar el hambre y la sed, el Salvador, “el
camino, la verdad y la vida”..., convencidos de que éste es el primer y mejor
servicio que podemos hacer a la humanidad.