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MISIÓN AD GENTES: 2011-2012 |
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Criterios para los hermanamientos misioneros (I) |
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El
resurgimiento y difusión de este tipo de cooperación, que se ha incrementado en
los últimos tiempos gracias a la movilidad de las personas, los intercambios
culturales o los compromisos institucionales, hace necesario tener unos
criterios claros
en orden a evitar cualquier tipo de reduccionismo a
un solo objetivo de cooperación o la excusa para no colaborar con otras
iniciativas de cooperación misionera. Hoy queremos resaltar cuatro de ellos,
conscientes de que son necesarios varios criterios más, que veremos otro día,
1º.
Que sean expresión de la universalidad de la caridad
que fomenta la cooperación directa entre las Iglesias con el intercambio de
bienes, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas, y se basa
en el principio de la comunión entre las Iglesias.
2º.
Que las ayudas no se
reduzcan sólo a las aportaciones económicas, sino a todos los bienes que
enriquecen una comunidad cristiana, evitando el peligro de que haya una
comunidad que da y otra que recibe. El intercambio es mutuo para que el
enriquecimiento sea recíproco, en la línea más evangélica del compartir los
dones espirituales y materiales, superando la dialéctica pobres-ricos.
3º.
Que quede siempre claro que
su motivación y finalidad es eclesial y pastoral, aunque a veces se haga a
través de la figura legal de la ONG.
4º.
Que éstos no agotan la cooperación diocesana.
Son una colaboración directa entre comunidades cristianas, durante un tiempo,
motivada por la situación, el interés, la necesidad de una comunidad o de un
misionero en particular. El compromiso es de exclusiva responsabilidad de la
comunidad cristiana, aun cuando sea necesario el conocimiento y la aprobación de
los respectivos Obispos, es muy adecuado que ambos pastores convengan en la
aprobación de estas ayudas, por otra parte tan convenientes.
Conscientes de que estos cuatro criterios no agotan todos los
que hay que tener en cuenta para que el hermanamiento sea adecuado, tengámoslos
siempre muy presentes para que realmente sea una ayuda, un auténtico
hermanamiento, y nunca una forma inadecuada de cooperación misionera.