MISIÓN AD GENTES: 2011-2012

 

Criterios para los hermanamientos misioneros (I)

29 Enero 2012             

 

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  El resurgimiento y difusión de este tipo de cooperación, que se ha incrementado en los últimos tiempos gracias a la movilidad de las personas, los intercambios culturales o los compromisos institucionales, hace necesario tener unos criterios claros  en orden a evitar cualquier tipo de reduccionismo a un solo objetivo de cooperación o la excusa para no colaborar con otras iniciativas de cooperación misionera. Hoy queremos resaltar cuatro de ellos, conscientes de que son necesarios varios criterios más, que veremos otro día,

1º.    Que sean expresión de la universalidad de la caridad que fomenta la cooperación directa entre las Iglesias con el intercambio de bienes, siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas, y se basa en el principio de la comunión entre las Iglesias.

2º.    Que las ayudas no se reduzcan sólo a las aportaciones económicas, sino a todos los bienes que enriquecen una comunidad cristiana, evitando el peligro de que haya una comunidad que da y otra que recibe. El intercambio es mutuo para que el enriquecimiento sea recíproco, en la línea más evangélica del compartir los dones espirituales y materiales, superando la dialéctica pobres-ricos.

3º.    Que quede siempre claro que su motivación y finalidad es eclesial y pastoral, aunque a veces se haga a través de la figura legal de la ONG.

4º.    Que éstos no agotan la cooperación diocesana. Son una colaboración directa entre comunidades cristianas, durante un tiempo, motivada por la situación, el interés, la necesidad de una comunidad o de un misionero en particular. El compromiso es de exclusiva responsabilidad de la comunidad cristiana, aun cuando sea necesario el conocimiento y la aprobación de los respectivos Obispos, es muy adecuado que ambos pastores convengan en la aprobación de estas ayudas, por otra parte tan convenientes.

Conscientes de que estos cuatro criterios no agotan todos los que hay que tener en cuenta para que el hermanamiento sea adecuado, tengámoslos siempre muy presentes para que realmente sea una ayuda, un auténtico hermanamiento, y nunca una forma inadecuada de cooperación misionera.